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Paralympic Games
24 August - 5 September 2021

Katherinne Wollermann, la palista que fantasea con un mundo de agua

Tras rozar el podio en Río 2016, la chilena va tras un nuevo desafío en el Para canotaje y cuenta su asombrosa historia: “El canotaje me devolvió la libertad que no tenía” 20 Mar 2020
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AIMING HIGH: Katherinne Wollermann shows her muscles and smiles at the camera
Wollermann no es solo una atleta Paralímpica de élite sino también una gran luchadora por los derechos de las mujeres
ⒸKatherinne Wollermann
By Santiago Menichelli for the IPC

“Yo digo que si el mundo fuera de agua no habría discapacidad porque andaríamos todos arriba de un bote. Tengo amigos con discapacidad visual, auditiva, cognitiva y todos reman. Todos hacemos lo mismo”.

“Era una persona convencional, llena de sueños”, relata. Katherinne Wollermann tenía apenas 19 años cuando, en el verano de 2012, la hospitalizaron por una posible tuberculosis. Meses después llegó el diagnóstico real: mielitis transversa. Se trata de una inflamación de la médula espinal que interrumpe las conexiones nerviosas con el resto del cuerpo. Ya no iba a poder caminar.

A la joven chilena le llevó tres meses salir de su casa por primera vez. Su madre tuvo mucho mérito a la hora de ayudarla a buscar razones para seguir adelante. Ella la introdujo a la propuesta de deporte adaptado de la Teletón, una fundación en continuo crecimiento que surgió como organizadora de un evento anual de entretenimiento transmitido maratónicamente en televisión nacional, con la meta de recaudar fondos para la rehabilitación infantil en Chile.

Allí, Kati practicó atletismo, tenis, tenis de mesa, baloncesto, natación, entre otros deportes. Todos la divertían, pero ninguno la apasionaba. Hasta que conoció el canotaje y su vida dio un giro rotundo.

“Nunca lo había experimentado. Fue difícil en verdad. La primera vez que lo practiqué fue un desafío. En realidad, siempre fue un desafío el canotaje: primero era mantenerme en el bote, luego era remar, luego mantenerme remando. Fue un desafío constante y eso fue lo que me gustó”, revela.

Una vez que Wollermann pudo tachar de su lista el reto de ir de un lado hacia otro en su bote, se lanzó a la aventura grande: la competencia de alto rendimiento. El Campeonato Sudamericano 2013 en la modalidad de velocidad fue su primera prueba.

“Me dijeron ‘vamos’, fui, gané y ahí comenzó todo”, narra con simpleza. El objetivo no era otro que el de llegar a la meta, pero la máquina de soñar de aquella niña se había vuelto a encender. A tal punto que meses después participaría de su primer Campeonato Mundial en Duisburg, Alemania. Terminó sexta en los 200m K1.

“Para mí todo fue un descubrimiento: estar en la silla, el canotaje, practicar deporte de alto rendimiento”, analiza la atleta sudamericana. “El canotaje me devolvió la libertad que no tenía, había quedado en una silla de ruedas. Gracias al canotaje encontré mis piernas”.

En la descripción de su cuenta de Instagram (@wollermann), Katherinne deja una pregunta retórica: “¿Piernas? Si puedo remar”.

PRIMERA EXPERIENCIA PARALÍMPICA

En mayo de 2015, Duisburg albergó la Copa del Mundo de Para Canotaje, con clasificación directa para los Juegos Paralímpicos del año siguiente. “Mi entrenador Ariel Rubilar me decía: “No estés ansiosa Kati, no importa si no lo logramos”, narra. “Y yo le contesté: ‘No, yo voy a ir, yo voy a estar ahí, yo voy a clasificar y voy a estar ahí’. ¡Y lo logré!” El cuarto puesto en Alemania le aseguró un boleto para Río 2016.

En su primera experiencia Paralímpica, Katherinne hizo un esfuerzo supremo por subirse al podio, pero 512 milésimas de segundo la separaron del bronce. “Le di hasta el último, me dio un espasmo, traté de controlarme, me desequilibré con viento de lateral, lo di todo”, fue la descripción que hizo sobre una carrera tan dramática como conmovedora en la que finalmente la polaca Kamila Kubas finalizó tercera. “Ese cuarto lugar en Río 2016 es doloroso”.

VIVIR CADA DÍA COMO SI FUERA EL ÚLTIMO

“Ella vive cada día como si fuera el último. Disfruta cada momento de su vida”, describe Margot, su madre. Ella lo aprueba y lo justifica: “Del pasado no hay que hablar, el futuro es lejano y el presente es el ahora. Hay que vivir cada día como si fuera el último. Mi enfermedad es un tanto extraña y en las competencias a veces ocurren cosas que uno no espera. Entonces siempre hay que ser positivos y eso es contagioso. Todo es contagioso. Obviamente tengo momentos malos, pero trato de cambiar mi estado porque soy dueña de mi propia vida”.

Sobre su kayak, la atleta nacida en Chiguayante, en la región chilena de Bío Bío, agota su energía en cada competencia. Fuera del agua, sobre su silla de ruedas, también vive con intensidad. A las exigencias del Para canotaje le suma sus estudios de terapia ocupacional.

“La Universidad de las Américas me brinda un gran apoyo. Mientras entreno tengo que rendir y, cuando llego de competir, tengo muchas cosas también, pero me dan muchas facilidades para poder desarrollar ambas cosas a la vez. Trato de estar lo mejor académicamente posible”.

LUCHA POR LA IGUALDAD

Wollermann cree en la igualdad, por eso asegura que en el agua no existe la discapacidad y encuentra la libertad en el Para canotaje. Pero va más allá y milita por la igualdad de género. Considera que “la mujer se ve muy menoscabada incluso hoy en día, no solo a nivel discapacidad sino también a nivel convencional”.

Ha dado charlas en diferentes espacios sobre igualdad de género e inclusión laboral de personas con discapacidad: “Abro una puerta para todas esas niñas y mujeres (con discapacidad) que a lo mejor no hacen nada porque quizás los papás o la familia las priva. O quizás no hacen nada porque simplemente no se les dan las oportunidades. Creo que hay que sacar a la luz tantos temas y tabús o prejuicios que hay que derribar”.

Forma parte de la asociación regional Descentralizadas, que busca “promover el liderazgo con perspectiva de género para favorecer el desarrollo”. Las cumbres que organizan sirven como instancias de charla y puesta en común con la meta de hacer un aporte por la igualdad de género.

En tanto deportista de alto rendimiento y de nivel Paralímpico, Katherinne cuenta sus experiencias tamizadas por lo que aprende de la temática a través de diferentes autoras chilenas e internacionales. “Es una forma de fomentar el liderazgo femenino”, dice.

Gracias a ello, además, ha sido premiada por el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género, un organismo oficial perteneciente al Gobierno de Chile que implementa políticas y programas tendientes a la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

UN GRAN DESAFÍO

Wollermann es pentacampeona panamericana. Tras su promisorio estreno en los Juegos Paralímpicos Río 2016, se afianzó en el plano internacional y comenzó a mostrar sus condiciones para pelear por las medallas. En 2017 obtuvo el bronce en el Campeonato Mundial de Para Canotaje en Račice, República Checa, y repitió el logro dos años después en Szeged, Hungría. Siempre en los 200m KL1, también fue medallista de plata en la Copa del Mundo 2018 en la misma ciudad húngara y terminó tercera en la edición 2019 en Poznan, Polonia.

Consultada sobre la presión que puede significar para ella la pelea por el podio Paralímpico, habida cuenta de su condición de candidata, la chilena responde: “Nunca me he sentido presionada porque hago lo que me gusta y me desarrollo en eso”.

Lo que la cautivó desde un primer momento en el Para canotaje fueron los retos que representaba, y eso no ha cambiado ahora que el público en Bío Bío y en todo Chile conoce sus proezas en el máximo nivel mundial. “Hoy sigue siendo un desafío porque voy buscando sobrepasar los límites para demostrarme a mí misma que puedo lograrlo y alcanzar metas, y a su vez que otros se sumen a lo que estoy haciendo”.

Sus metas en este año Paralímpico, sin embargo, prefiere mantenerlas en reserva. “Mi objetivo en Tokio 2020 es personal. Una vez alcanzado podría decir cuál era, porque creo que al decirlo pierdo energía”. El misterio se develará cuando, a comienzos de septiembre, los kayaks más veloces del planeta naveguen en las aguas del Sea Forest Waterway de la capital japonesa.