Ninguna cima está fuera del alcance del Para escalador Lanfri

Hombre de 35 años está a punto de convertirse en primer italiano multi amputado que escala montaña más alta del mundo 13 May 2022
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Andrea Lanfri steps on a rock as he adjusts his right prosthetic leg, with a bright orange tent on his right and heavy fog surrounding him.
Lanfri comenzó su viaje al Everest a finales de marzo y recientemente alcanzó el Campamento 3, situado a 5.000 metros de altura
ⒸIlaria Cariello
By AMP Media I For The IPC

Andrea Lanfri nunca iba a dejarse vencer por la meningitis. Desde el momento en que se despertó en el hospital en 2015 tras haber perdido las dos piernas y los siete dedos a causa de la enfermedad -todo ello tras pasar un mes en coma-, el italiano solo tenía un pensamiento en la cabeza. 

"La enfermedad trató de quitarme la pasión, pero siempre le he demostrado que no puede triunfar", dijo Lanfri. "Siempre ha fracasado. En cambio, solo ha conseguido aumentar mi pasión". 

A pesar de haber estado siempre enamorado de las montañas, no muchos podrían haber predicho dónde acabaría llevando esta inextinguible "pasión" este joven de 35 años. 

"Quiero escalar el Everest por un reto personal", dijo Lanfri al IPC a principios de mayo desde Namche Bazaar, un pueblo nepalí situado justo debajo del campamento base del Everest. 

Lanfri packed two pairs of prostheses, one for trekking and one for mountaineering, as well as two pairs of feet in the luggage he took to Mount Everest. @Ilaria Cariello

El 24 de marzo, Lanfri y su guía, el también italiano Luca Montanari, iniciaron una caminata de siete días desde la pequeña ciudad nepalí de Lukla hasta el Campamento Base del Everest, situado a 5.300 metros de altura. La pareja y el resto de su equipo iniciaron entonces el proceso de aclimatación, que incluyó primero un ascenso al monte Lobuche, de 6.100 metros, y posteriormente un esfuerzo inicial hasta el campamento 3 del Everest, a 7.200 metros de altura, antes de regresar a Namche Bazaar para recuperarse.

"El reto no es contra la montaña, sino contra mí mismo", explicó Lanfri. "Quiero superar mis límites y demostrar que, si uno lo quiere, siempre puede seguir sus sueños y encontrar, como yo, nuevas soluciones". 

Lanfri ha encontrado respuestas a todos los retos en su búsqueda para convertirse en el primer multi amputado italiano en escalar la montaña más alta del mundo. Aunque, como es lógico, el viaje no ha sido sencillo. 

Un camino difícil

Cuando se levantó de la cama del hospital, la escalada le resultó demasiado difícil de dominar. Frustrado, pero no derrotado, se dedicó al Para atletismo. En dos años se convirtió en medallista mundial, consiguiendo la plata como parte del equipo masculino de relevos 4x100m T42-47 de Italia en 2017. Pero el deseo de volver a su primer amor no lo abandonaba. 

La gran dificultad era conseguir las prótesis adecuadas. No solo eran caras, sino que el tipo que necesitaba no existía realmente. El financiamiento colectivo solucionó el primer problema y su impulso imparable, el segundo. 

"Con mucho tiempo probé soluciones a los problemas, adaptando y buscando prótesis que pudieran funcionar", cuenta Lanfri. "Mis prótesis de escalada son muy únicas, particulares y personales. Los principales cambios (que hicimos) fueron bajar mi altura real y cambiar el número de (clavos) en el pie, además de añadir un sistema de doble sellado (para proteger sus muñones).

"Y al final lo conseguimos, a base de intentarlo una y otra vez, a pesar de muchos, muchos fracasos". 

La preparación ha sido exhaustiva, con dos pares de prótesis -una específica para el senderismo y otra para el alpinismo- y dos pares de pies que forman parte de su equipaje de montaña.

Como todos los alpinistas, el cuidado de la salud y el bienestar de sus extremidades ha sido primordial. Lanfri confía en haber desarrollado un sexto sentido a la hora de detectar y tratar posibles inflamaciones e infecciones en los muñones mucho antes de que sean visibles para el ojo normal. 

También se apresura a señalar que escalar sin piernas tiene algunas ventajas. 

"Incluso a 8.000 metros y a -40 grados centígrados no siento el frío en los pies, ni siquiera cuando llevo calzado ligero", dice riendo a carcajadas. 

La cima del mundo y más allá

Los seres queridos que observan desde la distancia los notables esfuerzos de Lanfri -quizá el trabajo más difícil de todos- están comprensiblemente acosados por diferentes emociones. 

"Mi madre siempre ha visto la montaña y la escalada como algo temible y no está muy de acuerdo conmigo", admite Lanfri, con una sonrisa apenada evidente en su voz. 

"Pero mi padre es todo lo contrario. Siempre me ha animado y ayudado, sobre todo en los momentos más duros. Y mi novia también es escaladora y obviamente está de mi lado y ha participado en algunas de mis aventuras". 

Lanfri took silver at the 2017 World Para Athletics Championships, but could not resist swapping the track for the mountains to return to his beloved sport. @Ilaria Cariello

Una cosa es cierta al oír hablar a Lanfri: nada ni nadie le impedirá seguir su pasión. 

"Para mí, la escalada siempre ha sido una pura sensación de libertad y un contacto único conmigo mismo en simbiosis con la naturaleza", afirma. 

Una vez escuchado esto, no es de extrañar que subirse al techo del mundo no sea el final. Lo siguiente es subir a los picos más altos de los otros seis continentes, empezando por el Monte Kilimanjaro a finales de agosto.