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Judoca Dartanyon Crockett en paz con carrera post Paralímpica

Después de algunos altibajos, el medallista Paralímpico de los Estados Unidos encuentra un nuevo propósito en la vida como educador  24 Nov 2020
El medallista Paralímpico Dartanyon Crockett buscó un nuevo y más profundo propósito después de retirarse del judo
By Aryanna Prasad | For the IPC

La enseñanza se sentía como una transición natural para Dartanyon Crockett, dos veces medallista de bronce de los Estados Unidos, después de su carrera Paralímpica. Cuando evaluó sus opciones, quiso centrarse en la capacitación: primero física, luego emocional y espiritual. Después de todo, el auto empoderamiento es la razón por la que empezó a practicar judo. 

“No comencé a practicar deporte queriendo ser un atleta, sino que lo necesitaba para sobrevivir”, explicó Crockett. 

Cuando estaba en la escuela secundaria, a Crockett lo atacaron y le robaron. Después de aquel incidente, se propuso a sí mismo que nunca más iba a sentirse tan indefenso y asustado.

“Vi mi propia muerte esa noche, me vi a mí mismo siendo asesinado”, dijo Crockett. “No tenía control, no tenía manera de defenderme, no podía lidiar con ello”.

Aprender un deporte de combate fue una de las soluciones. El judo era la única disciplina en el programa Paralímpico, y como los atletas con discapacidad visual lo podían practicar, le sentaba bien. 

“El deporte no solo se convirtió en una forma de afrontar lo que me sucedió y poder superarlo, sino que también se convirtió en mi herramienta de supervivencia”, dijo Crockett, que tiene la enfermedad de Leber, una forma hereditaria de pérdida de la visión. “Y mientras muchos de mis compañeros competían y querían ser el mejor atleta, incluso durante mi carrera profesional, al ver esa mentalidad...la adopté, en su mayor parte, pero mis razones para competir y para entrenar tan duro como lo hice fue como si mi vida dependiera de ello”.

Lo hizo aún más cuando estaba en la escuela secundaria en Cleveland, Estados Unidos. Después de que su madre muriera cuando tenía 8 años, Crockett fue criado por su padre, quien luchó contra el abuso de sustancias durante su infancia. Una combinación de pérdida, negligencia y una experiencia cercana a la muerte fue un desafío para Crockett. El deporte lo ayudó a sobrellevar la situación.

UN NUEVO DESAFÍO

Durante ocho años, Crockett tuvo una exitosa carrera como atleta Paralímpico, ganando medallas de bronce en los Juegos Paralímpicos 2012 y 2016. Después de su retiro en 2018, la vida de Crockett permaneció extremadamente tranquila. Fue entonces cuando los traumas no resueltos de su infancia volvieron a aparecer en forma de pensamientos negativos y recuerdos dolorosos. Crockett se dio cuenta de que su carrera deportiva había estado ocultando una oscura verdad interior.

“Después de retirarme y relajarme, fue cuando todo resurgió y no había nada que me ayude a superarlo, ni entrenando, ni yendo al gimnasio o hacer prácticas de judo”, dijo Crockett. “A medida que avanzaba en mi carrera deportiva y desarrollaba todo este músculo y me fortalecía tanto como podía, estaba construyendo una armadura alrededor de muchos de los traumas que me habían sucedido a lo largo de mi infancia. Después de retirarme, empecé a perder peso, y también empecé a liberarme de los traumas”.

Crockett también se dio cuenta de que no podía recordar el lapso de siete años desde los ocho a los 15 años, un síntoma común en el trastorno de estrés postraumático complejo. A los 27 años, cayó en un lugar oscuro.

“Después de la escuela secundaria, el Dartanyon que conocí en Cleveland tuvo que cambiar por completo, y comencé a ser Dartanyon, el atleta que se entrenaba para los Juegos Paralímpicos”, explicó Crockett. “Luego me entregué por completo a eso, y después de retirarme casi abruptamente, no sabía quién era Dartanyon”.

Crockett pronto comenzó a buscar respuestas en su interior, reflexionando sobre las tragedias que lo formaron. Ese camino introspectivo lo condujo al trabajo social, luego a la sociología. Una vez que comenzó a entender los efectos del trauma, Crockett comenzó a sanar lentamente. 

“Tener esa conexión entre la mente y el cuerpo me da más fuerza de la que he tenido en toda mi vida”, dijo Crockett. “Va más allá de una fortaleza mental o física, es una fuerza de compasión que he aprendido a cultivar a lo largo del tiempo, no solo conmigo mismo, sino también con los demás a través de mi investigación”.

FORJANDO UN NUEVO CAMINO


Con un título en sociología, Crockett se propuso ayudar a otros como él. Quería ser un modelo a seguir que pudiera educar y animar a los niños, algo que sentía que faltaba en el sistema educativo de Cleveland.    

“Brindo un conjunto de habilidades únicas a mi escuela”, dijo Crockett sobre su pasado. “No solo por la investigación que he hecho, sino por ser un atleta profesional y un hombre de color y viendo que no hay muchos atletas que se dediquen a la enseñanza, y mucho menos atletas que pasen una buena parte de su vida investigando traumas como los de la infancia y trasladando eso también a la educación”.

Actualmente es director de programas en el Instituto YESS, una institución educativa que enseña un plan de estudios de aprendizaje social y emocional. Ayudar a los jóvenes en dificultades con las que él mismo puede empatizar, es un nuevo sentimiento gratificante.

“Una vez que encontré mi paz, me di cuenta de que en ella hay más poder del que yo sabía en un determinado momento”, explicó sobre su retiro. “No solo me siento empoderado, sino que siento que es lo que debo hacer. Siento que este es mi propósito, y he hecho las mejores elecciones para hacerlo”.